07 agosto 2017

Los modistos de Letizia

Muchos sostienen que la moda le trae al fresco a la Princesa de Asturias. Yo pienso que algo le interesará, ya que no existe una sola mujer, al menos que sea una monja jansenista, que no siga con interés cada temporada las propuestas de París, Milán o Nueva York.

Sea cual sea la verdad, hay que reconocer que está siempre impecable con sus conjuntos firmados por Felipe Varela, sobre todo este otoño cuando su estilo, uno sobrio alegrado por toques femeninos, parece haberse definido por fin. Cuentan que media población femenina ha corrido a las tiendas esta semana a comprarse las ajustadas rebecas que llevó para su visita a Ifema o para sus audiencias más recientes en el palacio de la Zarzuela.

Hay que reconocer que la labor que esta haciendo Doña Letizia por la moda española es encomiable, sobre todo en verano cuando combina sus Varela con el prêt-à-porter de marcas como Adolfo Domínguez, Mango o Armand Basi.

Y, aunque no me entusiasman sus zapatos de plataforma y peep toes que bauticé letizias y varios imitadores convirtieron en letizios, debo decir que comprendo que la revista Vanity Fair que dirige Graydon Carter la incluyese en su Hall of Fame hace tres meses.
Por eso no entiendo como una mujer ávida de fama a la que no nombraré, el colmo del arribismo y la cursilería, diga públicamente que la Princesa de Asturias parece un avestruz. Sobre todo, cuando los excesos sartoriales de este personaje nos recuerdan siempre a La Loca de Chaillot de Jean Girodoux, pero en versión drag. Tiene suerte de vivir en el siglo XXI y no en el XVI cuando la habrían ajusticiado por lesa majestad o marcado con la flor de Lis como a Milady De Winter o Jeanne de LaMotte-Valois, la del affaire del collar.

Cuentan que Doña Letizia ha recibido esta semana un libro editado a la mayor gloria de la Asociación de Creadores de Moda de España (Acme), colectivo subvencionado muy generosamente hasta hace muy poco por la Comunidad de Madrid. Lleva por título Geografía de la moda española y me imagino que la Princesa se quedará algo extrañada al hojearlo, ya que sus dos couturiers favoritos, Lorenzo Caprile y Felipe Varela no vienen en este atlas. Como tampoco ninguna de sus marcas veraniegas habituales, Domínguez, Basi y Mango o grandes nombres internacionales como Purificación García, Custo Dalmau, Hannibal Laguna y Josep Font, único español presente en la Semana de la Haute Couture de París.

Los sombreros y tocados que crea el peluquero de políticas y actrices fueron los más espectaculares de la boda de Myriam García Yébenes. La empresa de Fuensanta Más y Mayte Fernández Ordás nos sorprende siempre con la decoración y el arte floral que realizan para las bodas. La última en el Soto de Mozanaque inspirada en una antigua toile de Jouy, fue espectacular.

24 julio 2017

La moda deteriora las neuronas

Bolsos a 30 euros para las primeras 100 pesadas. ¿Quién iba a resistirse a eso? Servidora, imposible. Y dos millones de madrileñas, tampoco. Lástima que no tuviera una metralleta cerca. Que no fuera también la noche de los narcotraficantes de armas. Entendí también a esos pobres psicópatas norteamericanos que, de repente, entran en un McDonalds y se cargan medio Wichita... 

Les pasa lo que a mí anoche, que viven una frustración. 170 tiendas abiertas hasta las 12 de la noche, con todos sus oropeles y lentejuelas al alcance de una urraca comme moi y la american más tiesa que una mojama. Menos mal que estaba à côte de Carmen Lomana que es como el escaparate de Tiffany's NY, un lugar donde nada malo te puede ocurrir porque, en el de Madrid ni entrar me dejaron. Fuerte. Pero no me importa porque Lomana tiene una colección de birkins que te puedes morir y siempre podrá prestarme uno. 

Es maravilloso ser amiga de Carmen. Puedes ir vestida como una mamarracha que su luz te hace resplandecer a ti. Eso es generosidad divina. Se compró una pulsera de carey por la que Alaska y yo éramos capaces de matar. Y Pedro Almodóvar también. Que tiene una luxación el pobre. En el brazo. No podía ni señalar los cuadros de Juan Gatti que decoraban la boutique. Como Angel Schlesser que le faltaba el collarín para recibir. Luxado también y a sazón. A Blanca Martínez de Irujo, a Ailanto... Que por cierto, la ex de Fran Rivera ya podría habernos avisado de que Cayetano no iba a pisar por Armani porque hicimos cola hasta dejarnos los tacones pelados. 

Menos mal que Dios me iluminó y no se me ocurrió ponerme los de Cari Lapique que, en la puerta de Suárez ya abandonada por Naty y su Oscar de la Renta floreado, me mostró unos stiletto, lo último de Nicholas Kirkwood, que ni en Tacones Lejanos por recordar al manchego que, en Elena Benarroch dio besos pa' aburrir a Felipe González, Millán Salcedo, que también lo tuve debajo de casa en Azul y Tierra, o a Loles León acabando las reservas mundiales de jamón. Ibérico. Muy rico. Por cierto. Nuria March en Diane Von Fustemberg ni lo probó. Ella se lo perdió. Se quedaría muerta en Perodri como servidora ante los obreros chulazos que descubrían un rubí en plena obra. 

Pero yo me quedo con los de Chopard, en donde había lotería de diamantes, allí fue donde Carmen, ella incólume, yo, sudada como Camacho, me dijo una verdad para la que no estaba preparada: «¿El shopping? Te deteriora por momentos». Ya me lo dijo Patricia Field en Nueva York. «Te quedarás en manjatan para la Noche de la Moda. Pongo todo mi stockaje a precio de saldo». Y ahí estuve yo para decirle que en disfraces Menkes también y que no por eso iba a hacer noche en Mesonero Romanos.

17 junio 2017

Los gorrillas no reciben subvenciones

Se juegan la vida parando coches en medio de la calle. No importa si los conductores quieren aparcar o no. Los gorrillas intentan convencerles. «Antes no era así, había pocos. Y uno puede ganarse la vida aquí tranquilamente, pero no tantos...», afirma un vecino del barrio del Pilar. «Un amigo contó más de 70 de ellos entre el puente de la Paz y las Urgencias del Ramón y Cajal», añade.

Pero el servicio no es gratuito y tiene un precio mínimo. «Hay que pagar y, si uno da menos de un euro, ellos amenazan. Si es una chica joven o alguien mayor, se juntan tres o cuatro para exigir el dinero», cuentan los vecinos. Quien se resiste a dejar su moneda puede encontrarse con una sorpresa al volver: «cristales o espejos rotos y la pintura rayada». Los vecinos dicen que los gorrillas son un fenómeno reciente en la zona, pues llevan unos dos años. «Se aprovechan de la fragilidad de las personas que vienen al hospital», critican.

En Madrid, esta actividad no se hace sólo en la calle San Modesto, junto al Ramón y Cajal. Afecta a otros hospitales y a parques y lugares donde se celebran actos masivos, como conciertos o partidos de fútbol. También hay gorrillas en la plaza de la Cebada o en la cuesta de la Vega, por ejemplo. Siempre que hay una gran concentración de coches, ellos aparecen entonces para señalizar el hueco. El problema es que, además de exigir el pago, algunos gorrillas se inventan plazas de parking inexistentes para recibir algunas monedas más. Aparcan los coches en doble fila, en la acera y frente a los garajes. Si algún vecino que no puede salir se queja al conductor del vehículo mal aparcado, la respuesta suele ser la misma: «Pagué al negrito por este lugar», según relatan los residentes.

Raúl (nombre ficticio de un vecino que teme represalias) afirma ya haber denunciado el caso a la policía y cree que los gorrillas son «protegidos por una ONG». «Por eso no se toma ninguna medida», opina. Además, critica su buena organización: «Ellos hacen turnos. Llegan a la calle alrededor de las 7.00 horas y después de las 14.00 horas se quedan solamente uno o dos de guardia», dice. «No sé si a lo mejor tienen otro empleo o si salen a aparcar coches en otro lado. Pero seguro que rinden cuentas a alguien», concluye.

Los vecinos piensan que la actividad es lucrativa, aunque los gorrillas lo nieguen. También sospechan que los grupos de aparcachoches aprovechan el lugar para dedicarse a otros negocios, como drogas y prostitución. El dueño de un establecimiento comercial cuenta que antes les dejaba entrar para ir al baño o beber agua. Luego, el número de personas «aumentó demasiado» y no pudo dejar que todos entraran. Sufrió represalias. «Han intentado hundir mi negocio. Para vengarse, tiraban su basura contra mi local», añade. Otra vecina no establece una misma característica para los aparcacoches. «Hay de todo. Los que amenazan, los que no, los que piden un euro, los que aceptan lo que sea...», señala. «Yo tampoco trato a todos de la misma forma. Hay uno que ya conozco y es majo, al que siempre pago. A los otros, no les doy».

Nana es un ejemplo de esa diversidad. Aparca coches en la calle San Modesto desde hace un año, cuando llegó desde Ghana. «Acepto lo que venga, sea 20 céntimos o 10 euros», garantiza. A él no le gusta su actual manera de ganarse la vida, pero cree que está en ello temporalmente. «No quiero pedir limosna, quiero un trabajo, una vida normal. Pero, para eso, tengo que esperar mis papeles», confiesa.

La mujer sonríe para el cliente que llega, le pide una colaboración y recibe un euro. Sabe que no es saludable trabajar de sol a sol en el verano madrileño. «No tengo otra opción. Y necesito comer», añade. Sin embargo, cada día busca una manera de ejercer mejor su actual actividad. «Hay que ser gentil, abrir la puerta, intentar hablar», dice el subsahariano, que apenas habla español.

El gorrilla asegura que no posee ninguna ayuda, ni el apoyo de ninguna ONG. Su sueldo medio diario: 11 euros, aunque «depende mucho. Una vez, una mujer me dio 10 euros porque dijo que a ella le encantaba mi país».
Pero el comportamiento de Nana no es el común. Algunos intimidan, pidiendo su impuesto con cierta violencia. Por eso, los conductores dejan la moneda preparada antes de salir del coche, para evitar cualquier problema. A los vecinos que conocen, los aparcacoches no les piden dinero. «¿Cómo vamos a pagar si entramos y salimos 20 veces al día?», pregunta retóricamente un señor que vive junto al Hospital Ramón y Cajal. «Pero ellos nos insultan por la espalda en una lengua que no se puede entender», añade.

No se tarda mucho en comprobar las palabras del vecino. Llega un coche azul. El gorrilla se aproxima corriendo, cantando. Al acercarse, nota que la conductora vive en la zona, frena su carrera y no le pide nada. La chica, por otro lado, sale lo más rápido que puede del coche, recogiendo descuidadamente su bolso y algunos libros.
Cuando pasa la policía, el desagrado cambia de lado. De cinco gorrillas que vigilan un portal, cuatro huyen y sólo uno se queda. «A lo mejor tiene papeles», opina un vecino que pide más compromiso del Gobierno. «Es muy triste que, en el año que estamos, algunos tengan que jugarse la vida en pateras para llegar aquí. Que vengan como se tiene que venir y puedan vivir con normalidad», exclama.

Discusión. Cuatro 'gorrillas' charlan a la entrada de un edificio. Llega un quinto aparcachoches que les habla con violencia en inglés. Sus compañeros no osan enfrentarse a él y se callan, como muestra la foto.

¿Jefe? «Quien 'aparca' el coche recibe el dinero», afirma un 'gorrilla'. Cuando es interpelado sobre quién es su jefe, su mirada se desvía hacia los lados y su voz baja de tono. «No lo tengo, trabajo para mí», contesta.

19 mayo 2017

Que significa el puño alzado

El libre pensador me llama:
-¿Oyó usted -nos llamamos de usted- lo de Rajoy sobre las jóvenes y no obstante jefazas socialistas Leire Pajín y Bibiana Aído levantando el puño? ¿Por qué no lo comenta en su periódico?

-El periódico no es mío. Yo soy una humilde coartada de izquierda sensata en un diario de derechas, lo cual es mejor que ser una coartada de derecha extrema en un periódico de izquierdas. Si es que los hay. Eso ocurrió la otra semana y ahora lo que tocaría es comentar el Onze de Setembre...

-¡La fiesta nacional de una nación que no existe! Una sandez mucho mayor que la del puño y La Internacional: se comenta sola. A mí me pasma que el señor Rajoy, con su pinta de notario de cabello teñido del mismo color castaña que Berlusconi, diga que lo de esas chicas le parece «antiguo». Claro que es antiguo: decimonónico, como él. Lo grave es la pregunta que viene después: ¿qué pasaría si algunos militantes del PP o de otro partido aparecieran en público haciendo el saludo fascista?

-Eso ya lo glosó un editorial de este periódico. Alzar el brazo con el puño cerrado o la mano extendida simboliza violencia. Que es lo que define al fascismo, añado: blanco, azul, negro, pardo o rojo. Poniéndole nombres y cifras: Hitler, seis millones de judíos (y gitanos, siempre los olvidan); Stalin, 20 millones de rusos; Mao, 80 millones de chinos...

-Vale, sí, puño o mano alzada -incluso escondiendo el pulgar y abriendo los otros dedos para formar cuatro barras de sangre- simbolizan violencia física y son un anacronismo. ¿Pero qué me dice del sometimiento a normas vestimentarias o de comportamiento? Hincar levemente la rodilla cuando se saluda a la reina, inclinar la cabeza ante el rey, poner el Rey con mayúscula cuando nos referimos al de España y en cambio el rey (con minúscula) de Suecia? Arrodillarse en la iglesia, prosternarse como los musulmanes, ponerse kipa como los judíos; dirigirse al rey como Majestad mientras él suelta: «¿por qué no te callas?»; llevar traje azul oscuro y corbata mientras se critican los uniformes; proclamar que uno se siente català fins al moll de l'os o español hastra las cachas: dictaminar que la escuela funciona mal porque los alumnos tutean a los profesores y no ser cesado ipso facto como Defensor del Pueblo...

-¿Dónde quiere ir a parar?, observe que le llamo de usted
-A esto: levantar el puño es anacrónico, pero aceptar todo eso es seguir cantando el himno carlista: «Por Dios, por la Patria y el Rey murieron nuestros padres, por Dios por la Patria y el Rey moriremos nosotros también.»

-Al menos es una versión no heroica del himno.
-Sí: pacífica y resignada.

18 abril 2017

Los gitanos ricos de Rumanía

Un policía empuña un arma mientras avanza entre los escombros de una casa. No busca terroristas ni delincuentes. Su misión es asegurarse de que, tras la orden de desalojo, los residentes hayan abandonado su hogar: no habían pagado la hipoteca. Consecuencias de la crisis económica en Estados Unidos. Esta fotografía, tomada por Anthony Suau para la revista Time, ha ganado el primer premio del concurso World Press Photo, los Óscars del fotoperiodismo que otorga la histórica fundación creada en Holanda en 1955.

La muestra World Press Photo, un repaso a la actualidad con imágenes realmente cruentas, que cada año ven dos millones de espectadores en 95 ciudades de todo el globo, aterriza en el CCCB hasta el 13 de diciembre. Si el año pasado recibió más de 35.000 visitantes en poco más de un mes, en 2009 espera repetir el mismo éxito aunque, por primera vez, la exposición sea de pago (4,50 euros). Cosas de la crisis: este año, la fundación Photographic Social Vision no ha encontrado patrocinadores para la exposición. «Sabemos que asumimos un riesgo con la venta de entradas pero como la exposición ya está consolidada, esperamos repetir los mismos números, o incluso superarlos, que los otros años», reconoce Silvia Omedes, directora de Photographic Social Vision, la fundación sin ánimo de lucro que trae anualmente el World Press Photo a Barcelona.

Entre los 62 fotógrafos premiados, sólo hay un nombre español: Pep Bonet, que viajó a Honduras para realizar un reportaje sobre los transexuales que ejercen la prostitución. Sus fotografías muestran una realidad desagradable al acomodado ojo de la clase media occidental. Más desagradables resultan aún los conflictos lejanos, que nadie quiere ver. Pero en World Press Photo son como un derechazo a la mandíbula: el hombre que llora desconsolado mientras se aferra al cadáver de su hermano con el telón de fondo de una casa en llamas, fruto de un bombardeo en Gori (Georgia); el rostro sin vida de un joven sepultado entre los escombros del terremoto de Beichuan (China) o la matanza indiscriminada en una estación de tren de la India, con muertos en el andén, en medio de charcos de sangre.

Pero también hay imágenes amables: el siempre sonriente Obama de campaña (haciendo gimnasia todo trajeado antes de un mitin), paisajes de ensueño en China, las casas de los gitanos ricos de Rumanía y Moldavia (una pura horterada de colores pastel, el colmo de lo kitsch); o una modelo a la carrera durante la semana de la moda de Nueva Delhi…

01 marzo 2017

La venta de mujeres y niñas

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y la actriz británica Emma Thompson inauguraron ayer la exposición The Journey contra el tráfico sexual, que ya ha pasado con gran éxito por Londres, Viena y Nueva York. Siete contenedores con forma de tren, instalados en pleno parque de El Retiro, recogen la escalofriante experiencia de Elena, una joven moldava que con 18 años fue obligada a prostituirse en Londres.

«Es inaceptable que en pleno siglo XXI haya mujeres que están siendo vendidas y compradas como si fueran bolsos. La venta de mujeres y niñas está sucediendo aquí mismo, en Madrid, delante de nuestras narices», dijo en la inauguración la actriz Emma Thompson, que ideó esta impactante exposición en colaboración con la Fundación Helen Bamber, que atiende a víctimas de abusos.
«En Madrid tenéis una base enorme de clientes, es vuestra gente la que está creando y apoyando este mercado. ¿Conocéis a alguien que pague por el sexo? Preguntadle cómo sabe si esa mujer no ha sido vendida», afirmó la actriz, ganadora de dos Oscars.

A través de los siete contenedores, que fueron encargados a destacados artistas como Anish Kapoor, se recrea el viaje de Elena (y el de tantas otras miles de chicas que han caído en redes de traficantes cuando trataban de buscarse un futuro), desde sus sueños de infancia hasta el estigma imborrable de haber vendido su cuerpo. La exposición, de la que es imposible salir indiferente, busca concienciar y movilizar contra el tráfico de mujeres, que ha encontrado en nuestro país uno de sus principales destinos mundiales.

El 90% de las mujeres que ejercen la prostitución en España son extranjeras, y la mayoría de ellas, aunque las cifras reales nadie las conoce, han sido víctimas de la trata de blancas. Mujeres normales, que tienen familia, sueños y aspiraciones, pero que por unas u otras circunstancias acaban convirtiéndose, a su pesar, en víctimas y que una vez dentro de ese negocio infernal no son capaces de salir de él.
«No podemos ser cómplices de esto mirando hacia otro lado. Esta exposición pretende que nadie cierre los ojos. No podemos permitir que existan mujeres esclavizadas en nuestro entorno. Podemos acabar con el tráfico», afirmó Aído.

The Journey, de una crudeza que roza lo insoportable, permite al público meterse por unos minutos en la piel de esas mujeres obligadas a prostituirse. «Podrías ser tú o yo», se advierte a la entrada de la exposición.

A través de un ingenioso juego de agujeros y espejos es posible verse dentro de las ropas obscenas de varias prostitutas, oír las voces de sus clientes, y hasta respirar el ambiente fétido de la habitación en la que trabajan. La recreación en uno de los contenedores del cuarto de trabajo de Elena es el momento más impactante de toda la exposición.
Dentro de ese contenedor, el público puede ver una cama con sábanas sucias que se agita violentamente al ritmo de una relación sexual. A sus pies, condones usados. Y en la pared, una pizarra con las tarifas de cada diferente servicio. Y sobre todo, se puede respirar un olor nauseabundo, mezcla de perfume barato y semen.

«Se dice que ésta es la profesión más antigua del mundo. Por Dios, ¿cómo podemos llamarlo una profesión? ¿Acaso las chicas adolescentes se levantan un día y le dicen a su madre: Quiero ser prostituta y acostarme con 40 hombres cada día? ¡Esto no es la profesión más antigua, es la falta de oportunidades económicas más antigua!», afirmó Emma Thompson, que compagina su exitosa tarea de actriz con su activismo social. «Hace falta sacar a esas chicas de la ilegalidad y ofrecerles una oportunidad de reinsertarse».
En ese mismo sentido insistió Michael Korzinski, experto de la Fundación Helen Bamber: «La vergüenza es lo que ata a esas chicas a sus verdugos. Ellas están avergonzadas de lo que han pasado. Pero están a la vista de todos. No se esconden. Lo que pretendemos precisamente con esta exposición es sacarlas de la sombra y traerlas a la luz. Tenemos que reinsertarlas en la sociedad».

La exposición ha sido patrocinada por el Ministerio de Igualdad, justo cuando se cumple un año del Plan contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual, puesto en marcha por el Gobierno, en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid, una serie de ONG. Y puede verse hasta el 15 de diciembre en el paseo de coches del parque de El Retiro.
«Es cierto que ninguna vamos a poder sentir lo que esas mujeres sienten, pero por lo menos proyectos como éste sirven para que seamos conscientes de que cuando estamos hablando de la trata, hablamos de personas, de mujeres y niñas que han sido privadas de sus derechos y de su dignidad», afirmó la ministra de Igualdad. 

24 marzo 2016

Minicréditos online

Si no te queda más remedio que hacer frente a un gasto imprevisto, los créditos online e incluso los minicréditos, pueden ser la mejor solución para un gasto urgente. 

Pero hay unas preguntas y puntos dignos de tener en cuenta a la hora de establecer una hoja de ruta.

Hay que hacerse las siguientes preguntas antes de solicitar un crédito online.

¿Para qué necesito relamente el dinero? Los créditos rápidos están indicados sobretodo para situaciones en las que se necesita dinero de manera inmediata. Aunque las entidades financieras privadas no preguntan nunca para qué lo quieres, es determinante que no sean utilizados para compra tontas o para pagar otros créditos que ya se tenían anteriormente. 

Si no cabe la opción de que entres en un bucle de endeudamiento del que te resultará más difícil salir cada día que pase.

Y te preguntarás, pero existen otras opciones tal vez??. Piensa más que nada en la finalidad para la que vas a usar el dinero, ¿tal vez no has sopesado todas las opciones? Es probable que por las características de tu deuda sea más idóneo un crédito personal en el banco de tu barrio o una tarjeta de crédito.

Puedo devolver el dinero que he solicitado? Lo primero es analizar tus ingresos y tu capacidad de poder devolver el crédito. Si al pedir el crédito esto provoca que el mes que viene te veas obligado a pedir otro, es algo que te tienes que pensar más de una vez.

Una vez hayamos respondido a todas estas cuestiones, es la hora de escoger la entidad en la que vamos a solicitar nuestro crédito online rápido. Estos son algunos de los puntos que no debemos de perder de vista: leer las condiciones detenidamente. 

Antes de contraer un cualquier compromiso con una compañía de préstamos, leer todos los documentos, contratos y condiciones con detenimiento. Si hay algo que no entiendes, contacta con su servicio de Atención al Cliente para que te lo expliquen, que para eso están.

También es importante conocer los términos como el TAE (que es la tasa anual equivalente) para así poder comparar los distintos productos crediticios y decidir cuál se ajusta más a tus necesidades particulares. Los créditos rápidos son una buena opción, sobretodo para aquellas personas que necesitan cantidades de dinero no muy alta de forma inmediata. 

Como alternativa a los complicados procesos de los bancos y cajas tradicionales, han surgido diversos proveedores de pequeños créditos de forma rápida y sencilla que pueden suponer esa inyección de capital extra que un emprendedor necesita para hacer de su idea un hecho.

Estudia cuáles son las condiciones de cada entidad para solicitar el microcrédito. Una compañía que sea fiable te pedirá el DNI para comprobar que seas mayor de edad y que resides en España de forma legal. Es preciso también que demuestres tu solvencia de alguna manera y que tengas una cuenta bancaria en una entidad que opere en España. 

Para muchas de estas entidades no les importa que estés en la lista de ASNEF para conceder el préstamo rápido.